Repaso mis planteamientos y reafirmo una idea global: el orbe se polariza, y mis entrañas me dicen que hay un problema, algo no funciona correctamente. Después de la Segunda Guerra Mundial, la sociedad convulsa se transformó y dio a luz lo que conocemos como el "Estado del Bienestar". No fue el triunfo de la democracia sobre el nazismo; fue la estrategia neoliberal que intentó frenar el avance de la revolución socialista. Esta estrategia creó la ilusión de un estado socialdemócrata, que actuó como tapón y contención de la revolución gestada al otro lado de las líneas soviéticas. Durante casi 22 años, funcionó.
Con la caída del Muro de Berlín, la noche del jueves 9 de noviembre de 1989, el neoliberalismo encontró el tiempo y el espacio para su crecimiento. Se escudaría en la democracia y en la socialdemocracia para construir lo que llamamos "el Estado del Bienestar". La izquierda europea, acomplejada por el fracaso de las teorías comunistas y socialistas, se refugió en la socialdemocracia, como alternativa social y con el fin de crear y extender el estado del bienestar. Pero estaba dormida y confiada. El capitalismo esperaba su momento para medrar y crecer. En ese mismo momento, el estado del bienestar empezó a ser desmantelado y prostituido por los poderes fácticos y financieros.
Años de crédito fácil y barato hicieron creer a muchas personas de clase baja o media baja —a muchos de nosotros, efectivamente— que ya no existían las clases sociales, y que todos éramos unos afortunados burgueses de clase media. Mientras tanto, las políticas giraban poco a poco hacia la derecha, mientras nos decían que bajar impuestos era algo de izquierdas. Nosotros, pobres obreros, nos alegrábamos de que se eliminara el impuesto de sucesiones o el del patrimonio, ¡cuando ni siquiera teníamos patrimonio! Solo deudas. Los verdaderos beneficiados por esas medidas eran los poderes financieros y las clases más altas.
Subir el IVA, congelar las pensiones, bajar los salarios de los funcionarios, la reforma laboral que facilita y abarata el despido, y otras medidas "progresistas". No se detendrán hasta aumentar la edad de jubilación a los 67 años. Aumentarán los años de cotización para calcular la pensión, de 15 a 20. Recortarán el desempleo y las prestaciones sociales. Introducirán el copago en la Seguridad Social. Nos convencerán del "Pacto del Euro". Ya se han quitado la careta abiertamente y nos encaminan hacia un modelo de sociedad supercapitalista. Ese es nuestro futuro si no lo impedimos ahora.
Empecemos a crear nuestra conciencia global. En todo el planeta, el proceso se repite, y los perdedores somos siempre los mismos: los trabajadores. Organicémonos y plantemos cara. Tomemos pacíficamente las calles y plazas…
