Carta Abierta a la elite Tecnológica. Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla

Tecnofeudalismo frente a la Soberanía Social.
El avance de la automatización y la Inteligencia Artificial no es un fenómeno meteorológico inevitable, sino una decisión política.
En los próximos veinte años, la sustitución de hasta un 40 % del empleo actual por sistemas robóticos y de Inteligencia Artificial, amenaza con consolidar como estructura social un tecnofeudalismo donde una élite minoritaria extrae rentas de nuestra vida digital mientras la mayoría social queda excluida. Ante este horizonte, la Sociedad debe evolucionar hacia la soberanía tecnológica.
No basta con observar cómo el capitalismo se transmuta en un sistema de plataformas-feudo. La respuesta política que la Sociedad debe dar ha de ser contundente y articularse en tres ejes de acción inmediata:
- Fiscalidad Robótica y Renta Básica Incondicional: Si un robot sustituye a un trabajador, ese sistema automático debe cotizar. Es imperativo establecer impuestos sobre la automatización que financien una Renta Básica Universal, garantizando que el incremento de la productividad beneficie a la comunidad y no solo al capital. La libertad ya no puede depender exclusivamente de un empleo que el mercado ya no ofrece.
- Reducción de la Jornada Laboral sin Reducción Salarial: El progreso técnico debe traducirse en progreso vital. Si las máquinas y la I.A. pueden hacer el trabajo de ocho horas en dos, es el momento de repartir el trabajo y el tiempo de vida. La política debe imponer la jornada de 30 horas semanales para frenar el paro estructural y devolver la soberanía del tiempo al ser humano.
- Propiedad Comunal de los Datos y las Plataformas: Debemos romper los nuevos feudos digitales. Proponemos la creación de infraestructuras públicas de datos y el fomento de cooperativas de plataforma donde los algoritmos sean de código abierto y su gestión sea democrática. El Big Data y la IA deben ser tratados como servicios públicos esenciales, no como herramientas de vigilancia y extracción de beneficios.
Estamos a tiempo de evitar un futuro donde solo nos quede el refugio de una realidad virtual controlada. Los avances técnicos deben subordinarse al interés general y a la defensa de los derechos sociales. La tecnología es patrimonio de la humanidad, no propiedad privada de una élite.
Solo hay un camino para oponerse a este futuro: tomar el control social de la técnica y revertir el orden Tecno-feudal que quieren imponernos.





