
El ataque a España logró su objetivo.
Lo que estamos viendo en Ceuta no es una crisis migratoria espontánea ni casual, sino un ataque híbrido y algorítmico con todas las letras contra la frontera sur de España y de Europa.
Un golpe diseñado desde el exterior al detalle que ha elegido el momento de máxima vulnerabilidad política para intentar dejar en evidencia politica y hacer caer al Gobierno de España.
Por mucho que se intente desde las avanzadas progresistas mostrar la herida y poner el dedo en la llaga con un análisis valiente que desmonte bulos y aporte una dosis de realidad que la mayoría de los medios conservadores prefieren ignorar.
Por mucho que nos empeñemos los progresistas y mostremos pruebas incisivas y documentadas, que despejen la hipocresía de un debate público que ha sido manipulado a propósito para desgastar al Ejecutivo, juzgando su respuesta en lugar de señalar la agresión exterior que la provocó.
Estamos asistiendo a la verdadera traición a España: permitir que el ataque consiga su meta de polarizar el país y tensar la convivencia, mientras los verdaderos responsables (una pinza de intereses compartidos por Marruecos, Israel, Rusia y EE. UU.) permanecen protegidos en las sombras.
Mientras la Unión Europea sigue estudiando el fenómeno de brazos cruzados sin saber cómo llegar al "cerebro" de la operación, la derecha y la ultraderecha española corren a sacar tajada de la situación. En lugar de defender al Estado, aprovechan el caos para instalar su narrativa de crispación, alimentando el odio hacia los más vulnerables y usando este drama humano como el arma política definitiva para dar el empujón final al Gobierno.
Estamos a tiempo de hacer una llamada de atención urgente hacia la reflexión para quienes todavía creen que la inmigración es el problema, cuando en realidad es el capote que usan contra nosotros para aturdirnos, despistarnos y separarnos.
Aviso a navegantes en la derecha. Usar la vulnerabilidad humana para tumbar un gobierno no es política, es complicidad cipaya y traición a la soberanía y a la convivencia de todos los españoles.





