miércoles, 4 de febrero de 2026

Tecnofeudalismo frente a la Soberanía Social.



Carta Abierta a la elite Tecnológica. Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla







Tecnofeudalismo frente a la Soberanía Social.


El avance de la automatización y la Inteligencia Artificial no es un fenómeno meteorológico inevitable, sino una decisión política.
En los próximos veinte años, la sustitución de hasta un 40 % del empleo actual por sistemas robóticos y de Inteligencia Artificial, amenaza con consolidar como estructura social un tecnofeudalismo donde una élite minoritaria extrae rentas de nuestra vida digital mientras la mayoría social queda excluida. Ante este horizonte, la Sociedad debe evolucionar hacia la soberanía tecnológica.
No basta con observar cómo el capitalismo se transmuta en un sistema de plataformas-feudo. La respuesta política que la Sociedad debe dar ha de ser contundente y articularse en tres ejes de acción inmediata:
- Fiscalidad Robótica y Renta Básica Incondicional: Si un robot sustituye a un trabajador, ese sistema automático debe cotizar. Es imperativo establecer impuestos sobre la automatización que financien una Renta Básica Universal, garantizando que el incremento de la productividad beneficie a la comunidad y no solo al capital. La libertad ya no puede depender exclusivamente de un empleo que el mercado ya no ofrece.
- Reducción de la Jornada Laboral sin Reducción Salarial: El progreso técnico debe traducirse en progreso vital. Si las máquinas y la I.A. pueden hacer el trabajo de ocho horas en dos, es el momento de repartir el trabajo y el tiempo de vida. La política debe imponer la jornada de 30 horas semanales para frenar el paro estructural y devolver la soberanía del tiempo al ser humano.
- Propiedad Comunal de los Datos y las Plataformas: Debemos romper los nuevos feudos digitales. Proponemos la creación de infraestructuras públicas de datos y el fomento de cooperativas de plataforma donde los algoritmos sean de código abierto y su gestión sea democrática. El Big Data y la IA deben ser tratados como servicios públicos esenciales, no como herramientas de vigilancia y extracción de beneficios.
Estamos a tiempo de evitar un futuro donde solo nos quede el refugio de una realidad virtual controlada. Los avances técnicos deben subordinarse al interés general y a la defensa de los derechos sociales. La tecnología es patrimonio de la humanidad, no propiedad privada de una élite.


Solo hay un camino para oponerse a este futuro: tomar el control social de la técnica y revertir el orden Tecno-feudal que quieren imponernos.

viernes, 23 de enero de 2026

Discurso anticolonialista como marco explicativo del presente.

Claudia Sheinbaum volvió a invocar el discurso anticolonialista como marco explicativo del presente.



Sin embargo, México es hoy una realidad mestiza, plural y profundamente contemporánea. Insistir en leer el presente únicamente desde el pasado colonial empobrece el debate y funciona, en muchos casos, como un recurso político para desviar el foco de los problemas actuales.

Más que prolongar simbólicamente el conflicto colonial, México necesita asumir su identidad tal y como es hoy: una sociedad compleja que integra su pasado sin quedar atrapada en él. Acoger esa identidad implica dejar de concebir la historia como una herida abierta y comprenderla como parte de un proceso ya superado.
México es indígena, europeo, africano, asiático, judío y árabe al mismo tiempo. Asumir esa mezcla supone aceptar que España es parte del origen, no el enemigo actual, y que los grandes problemas del país (violencia, desigualdad, corrupción o intervencionismo norteamericano) no proceden de la conquista colonial, sino de decisiones políticas mucho más recientes.

Al desplazar el debate hacia agravios históricos, se transforman problemas estructurales contemporáneos en supuestas herencias inevitables, diluyendo responsabilidades presentes.
México ya no necesita pedir perdón ni exigirlo. Necesita narrarse como un país adulto, heredero de múltiples tradiciones, responsable de su presente y capaz de pensarse no como una víctima permanente, sino como una identidad y una civilización nueva.

jueves, 8 de enero de 2026

Horizonte Mundial de Progreso Compartido, o no.




El complejo escenario geopolítico actual que estamos padeciendo, nos enfrenta a una reconfiguración del poder global donde las élites financieras de determinados paises y los foros de decisión transnacionales nos están intentando imponer una agenda que, a menudo, desdibuja la soberanía de las naciones.
Bajo el pretexto de la seguridad y la estabilidad económica, se corre el riesgo de priorizar los intereses de una tecnocracia bancaria sobre los derechos de la ciudadanía, utilizando las crisis y los conflictos como herramientas de control social.
Ante este panorama de incertidumbre y desestabilización, se vuelve más crucial que nunca contar con gobiernos con una profunda sensibilidad social. En el caso de España, la existencia de un ejecutivo enfocado en blindar el bienestar público es la mejor defensa contra las derivas autoritarias o los mercados desregulados.
Un Estado fuerte y protector es el único capaz de garantizar que la gestión de los flujos migratorios y la seguridad ciudadana se realicen desde la justicia y la cohesión, impidiendo que el miedo sea utilizado para desmantelar nuestras libertades democráticas.
Decididamente el futuro no está escrito bajo el signo del control que están intentado imponernos algunos, sino de la liberación. La evolución de la humanidad atraviesa hoy una etapa de transformación sin precedentes gracias a la Inteligencia Artificial. Si logramos democratizar esta herramienta poniéndola al servicio de la Sociedad, la IA no será un instrumento de vigilancia, sino el motor de una nueva era de bienestar y conocimiento. Esta tecnología tiene el potencial de resolver los grandes desafíos globales, permitiendo que la sociedad trascienda las viejas estructuras de poder y avance hacia un horizonte de progreso compartido y optimismo universal.
O somos capaces de ello o tendrán que venir los "marcianos" a salvarnos.