miércoles, 1 de julio de 2026

.V .



Agua va¡¡¡¡¡


Aviso a navegantes democráticos.
Las advertencias que escuchamos desde la derecha y la extrema derecha sobre el resultado de las próximas elecciones generales —mediante narrativas que apelan al pucherazo, la modificación del censo o la ingeniería informática— denotan un fenómeno claro: el bloque ultraconservador español ha asimilado, finalmente, las lógicas de la aritmética electoral, ¡¡Por fin han apredido a sumar¡¡.
Se evidencia la toma de conciencia de que, incluso sumando los escaños de formaciones como el Partido Popular, Vox y Junts, es muy probable que no alcancen la mayoría necesaria para articular un gobierno de coalición.
De ahí derivan las manifestaciones de corte ultranacionalista que buscan deslegitimar el voto ajeno.
Este discurso totalitario, desvirtúa y segmenta la soberanía popular bajo una premisa etnocéntrica y de exclusión política: los votos que no favorecen al propio grupo carecen de valor, pretendiendo validar únicamente los sufragios que el propio sector autoriza, mientras se criminaliza o desearía prohibir el resto.
Desde ciertos sectores del Partido Popular y no hablemos ya a su derecha, ya se apela a la movilización de masas despersonalizadas, preparándolas para una impugnación sistémica al estilo del asalto al Capitolio de Trump en caso de que la suma electoral les resulte desfavorable.
Es muy importante que recordemos que el consenso democrático en España es una institución ya madura y estructurada, cuyos códigos compartidos no pueden ser reescritos por pulsiones de herencia franquista. V.