lunes, 6 de diciembre de 2010

MARCA QUINCE («marca dos brazas», el calado mínimo necesario para la buena navegación.)

Quiero afirmar sin temor a equivocarme que los controladores aéreos españoles no tienen cuernos ni rabo, evidentemente su perfume es de mas clase que el azufre, pero ellos son responsables de lo que lo son y punto. Y no es necesario que apeen del pedestal a Zapatero y se erijan en los responsables de todos los males que afectan a este santo país. Sus actos serán juzgados por tribunales que dirán de que son y de que no son responsables, nadie ni el mas abyecto de los criminales es culpable hasta que un juez asi lo sentencia. Y utilizar de forma perversa, taimada y con fines políticos esta situación no es honra para ningún político, que AENA haga lo que tenga que hacer cuando los tribunales se lo posibiliten, en tanto en cuanto, trabajemos todos juntos por lo que a todos nos interesa realmente, salir no de cualquier forma ni a cualquier precio de esta maldita crisis del Sistema Neoliberal, que no ahoga a todos, mas siempre a los mas desfavorecidos y desprotegidos, evidentemente no es el caso de los controladores, una elite al margen de los trabajadores, pero utilizarlos como cortina de humo o chivo expiatoria para justificar privatizaciones injustificables es otro cantar. La situación económica actual quiere propiciar una distorsión ideológica que de prosperar nos conducirá a la disyuntiva bipolar, Capitalismo Neoliberal o Estado del Bienestar(Socialdemocracia) como expresiones mutuamente eliminatorias y excluyentes, llevando esta artificiosidad argumentaría al plano de lo público y lo privado. De siempre los gobiernos conservadores han  llegado a tener como objetivo reducir lo público al mínimo (privatizando las ganancias y socializando las perdidas) eso era lo razonable dado su ideario político. Por contra los gobiernos de partidos de  la izquierda, hasta hace poco, han favorecido y propiciado  como propósito favorecer lo publico como servicio a la sociedad por encima del beneficio económico. La realidad nos enseña que lo público y lo privado se necesitan complementariamente, si lo que queremos alcanzar es una sociedad justa e igualitaria. Ese es el ejercicio que resulta de la sensatez comprensiva de lo real, esto está fuera de toda duda por razonable. Por eso las percepciones extremistas, tanto de un gobierno de derechas como de otro de izquierda, son hoy caricaturas insostenibles. Y lo deberíamos entender todos, para no seguir propiciando lo que a todas luces no es justificable por ninguna acción puntual. Ahora mismo, nuestra sociedad esta inmersa en una maraña de incertidumbres, y  solo podremos salir de ella a partir del hecho de enfrentar todos los retos pendientes con el realismo básico de la vida. Las ideologías insolidarias, en este punto, y los intereses sectoriales o grupales, son lastres ciegos que solo conducen a lo mas profundo de los abismos a quienes se ciñen a ellas y   quieren imperar sobre la realidad cotidiana y popular, y se vuelven bombas de tiempo contra ellos mismos, (ya sean controladores o políticos). Todos estamos en el mismo navío y, evidentemente, todos queremos que el avión o barco vaya a buen puerto. Los pilotos y armadores no son dueños de la ruta: ésta debe salir de un entendimiento entre todos sus tripulantes y marineros. Corrijamos el rumbo. 






No hay comentarios: